CCAA 10 abril 2008. Ens queden 476 dies d'assignacions!


"a qui sap esperar, el temps li obre les portes" (proverbi xinès)


El món està a les mans d'aquells que tenen el valor de somiar
i córrer el risc de viure els seus somnis.

(Paulo Coelho)


FELIÇ 2015!

FELIÇ 2015!





"tu história podrá no tener un principio muy feliz, pero esto no te convierte en quién eres, sino en el resto de tu historia; quién tu decidas ser"

(kung fu panda 2)




dijous, 30 de juny de 2011

"ABANDONO DE PROXIMIDAD"

avui he llegit a la revista Niños de hoy, un article que m'ha semblat súper interessant.
és curiós com a mida que he anat llegint l'escrit, hi he vist reflexat alguns comportaments de pares que d'alguna manera t'expliquen que mai ténen converses amb els seus fills...... els van donant pel seguit sense-se implicar-se del tot en les seves petites però no per això, menys importants coses......
espero i desitjo que mai, la meva filla em pugui "acusar" d'això.
Val molt la pena la reflexió.

ABANDONO DE PROXIMIDAD; nuevo término que emerge en el seno de nuestro tiempo.
Los padres están presentes, acaso no muy lejos de la criatura, pero, emotivamente ausentes, distantes, "desconectados".
Esa participación activa, la sintonía o comunicación, son el alimento psíquico más indispensable en la infancia.
Así nos aseguran las grandes universidades por boca de sus mas ecumbrados facultativos. No sólo nuestro retoño requiere atención física sino, la proximidad de nuestra alma.

Nuestros hijos deben poder experimentar nuestra personal "electricidad sentimental". Hemos de involucrarnos en su vida y milagros, ver como están, mirarle a los ojos, sonreírles, preguntarles lo que sienten y compartir vivencias.
Cuando al peque le falta esa proximidad afectiva, "marchita". A tal punto que recientemente se ha comprobado que los bebés (incluso en la incubadora) deben sentir, todos los días, una mano cariñosa. Si nunca se les toca, mueren.

Lejos de ser malcrianza, hay que tomar en brazos al pequeñín cuando llora para que no se le atrofien las emociones ni la auto-confianza.
El niño abandonado afectivamente crece en un ambiente frío, distante, vacío con la sensación que el mundo no se ocupa ni se preocupa por él.
Cosas y personas le importarán únicamente como consumible. Luego, así "desconectado", será incapaz de asimilar experiencias ni de atesorar conocimientos. La capacidad para estudiar, disfrutar y relacionarse, quedará atrofiada.

(KARIN SILVEYRA)