CCAA 10 abril 2008. Ens queden 476 dies d'assignacions!


"a qui sap esperar, el temps li obre les portes" (proverbi xinès)


El món està a les mans d'aquells que tenen el valor de somiar
i córrer el risc de viure els seus somnis.

(Paulo Coelho)


FELIÇ 2015!

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"tu história podrá no tener un principio muy feliz, pero esto no te convierte en quién eres, sino en el resto de tu historia; quién tu decidas ser"

(kung fu panda 2)




dimecres, 2 de juny de 2010

un conte....: el bambú japonès



avui us deixo un conte, un conte que m'ha arribat al cor.
He demanat permís a la persona que l'ha compartit a les llistes d'AFAC. Ell m'ha explicat que el conte no és seu, però si que hi ha una part seva, perquè és un afèrrim defensor de la seva moralitat ( moraleja ).
és un conte que ell l'ha compartit per donar una resposta molt concreta a un tema en concret, però que independentment de com s'hagi aplicat, és una gran lliçó per tenir en compte en tot el que fem en aquesta vida.

Gracias rafa, tus escritos siempre son de gran ayuda para mi. Tu punto de vista de las cosas me encanta y me ayudan muchísimo.
Gracias por estar siempre!!!

El bambú japonés.

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 mtrs.!

¿Tardó sólo seis semanas en crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

"Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.


Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...

Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué...
Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...
¿Para qué?

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...
Quizá solo estés echando raíces... "